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Prólogo

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Nosotros, el ser humano, el homo sapiens, ¿quiénes somos?

¿Somos acaso, animales en proceso de evolución? O, ¿acaso somos seres superiores caídos y degradados; exhibiendo, más veces que otras, un comportamiento animal?

¿Cuál es la verdad sobre el origen del hombre?¿Dónde descubrimos nuestra verdadera identidad? ¿Será posible conocer la verdad?

Conocer el origen del hombre nos ayuda grandemente a entender al hombre mismo.

En muchos salones de clase se escucha que el Reino Animal está dividido en dos, en animales irracionales, y animales racionales, es decir, el hombre. Libros académicos dicen que el hombre es un animal, descendiente del primate. Sí, racional… pero fundamentalmente, de naturaleza animal. Como consecuencia de esta creencia, sicólogos y sociólogos de nuestro tiempo, buscan comprender el comportamiento individual y social del hombre estudiando a los primates y a otras especies animales.

Muchos en el mundo moderno definitivamente ven las cosas a través del lente universal de evolución. De acuerdo a ellos, el universo entero existía en forma de energía pura, concentrada en un punto muy pequeño de menor tamaño que la cabeza de un alfiler. Repentinamente una explosión, el ‘Big Bang’, comenzó hace unos 13,000 millones de años un proceso en el cual átomos se fueron formando y esparciendo, evolucionando y agrupándose en moléculas y estructuras complejas y ordenadas; formando así las estrellas, galaxias, nuestro planeta Tierra, e incluso la vida: Las plantas, los peces, las aves… culminando finalmente con el hombre.

Una revista muy popular, Time Magazine, declaró en una de sus publicaciones que “Es ventajoso para la evolución del hombre sembrar sus semillas a lo largo y ancho.” De acuerdo al artículo, la promiscuidad sexual al proveer mayores oportunidades biológicas de procreación que una relación monógama, ha contribuido al avance de la especie animal conocida como “Homo Sapiens”, el ser humano. Evolución es pues, una filosofía que afecta la manera de ver y valorar nuestro mundo, y al mismo ser humano.

Un artículo titulado “Devoción y traición, matrimonio y divorcio: Cómo evolución moldeó el amor humano”, refleja la idea que el hombre, sus emociones y comportamiento, es exclusivamente el resultado de las propiedades de la materia que ha ido evolucionando hasta su forma presente. Como consecuencia - de acuerdo a evolución - el amor, el odio, la justicia, y otras características no son atributos espirituales, sino meros productos materiales de evolución.

De acuerdo a cierto autor “Al estudiar como el proceso de selección natural moldeó la mente, los sicólogos evolucionistas están pintando un nuevo retrato de la naturaleza humana.”

La filosofía evolucionista está proyectando una nueva imagen del hombre, redefiniendo su esencia, valores, expectativas y límites permitidos de auto-expresión y libertad. Pero, ¿es evolución cierta? ¿Está realmente comprobada? ¿Es acaso el hombre sólo un aglomerado de átomos y moléculas que se desintegran al dejar de funcionar en forma integrada; o existe un espíritu inmortal dentro de él? ¿Qué piensa usted?

Tal vez usted dice “Qué importa lo que yo piense sobre este tema. Lo importante es que creo que hay un Dios. Si evolución es cierta o no… ¡No es tan importante!”

La realidad es que, lo que usted piensa sí importa, y tiene consecuencias. Lo que usted cree sobre su origen no es simplemente una forma de pensar más, sin efectos ni ramificaciones:

Si somos producto de una serie de accidentes, tal como evolución enseña, entonces… no somos resultado de un diseño o plan específico. Nuestra existencia carecería de propósito. Un código moral absoluto no tendría legitimidad. Toda forma de expresión incluyendo el adulterio, el engaño, el suicidio, el asesinato, el odio, y la violencia, serían expresiones legítimas de comportamiento, resultado de las propiedades inherentes de la materia.

 

Si en cambio hemos sido creados a la imagen de Dios; para conocerle e interactuar con Él en una relación hermosa, llena de plenitud y satisfacción; caracterizada por un verdadero sentido de realización, gozo y paz; entonces el escenario es muy distinto.

Es algo hermoso poder ejercer nuestra libertad. Dios no nos ha creado como robots, para aceptar todo lo que se nos pone enfrente sin considerar su validez o consecuencias. Hoy le invito a que ejerza la libertad que Dios le ha dado para considerar, tal vez por primera vez en forma crítica y abierta, la evidencia que nos rodea y la verdad misma sobre nuestro origen.

Hoy le invito a que me acompañe por un recorrido en el que reflexionaremos sobre el origen y destino del universo, y del hombre. Consideraremos preguntas claves; descubriendo sorprendentes respuestas que cambiarán su vida, su perspectiva del mundo, y su destino. ¡Empecemos sin más demora!

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