Si no lo ha hecho, hoy es el momento para que usted reciba a Jesús como su Señor y Salvador personal, obteniendo perdón por sus pecados y vida eterna. No lo deje para otro día; hoy es el momento para comenzar de nuevo, para iniciar una nueva vida.
El arrepentimiento es necesario; es necesario que le pida perdón a Dios por sus pecados, por sus pensamientos, acciones y omisiones que han ofendido a otros, y sobretodo a Dios. Arrepentimiento significa decisión de abandonar el pecado, y empezar a caminar en forma agradable a Dios, de acuerdo a su voluntad. Él le ayudará a hacerlo.
Ponga hoy su fe en Jesús, recibiéndolo como Señor, como Director de su vida: “Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo el que cree en Él no será avergonzado.” Romanos 10:9-11
En el evangelio de Juan leemos la bella promesa, las hermosas palabras, del Hijo de Dios: “En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.” Juan 5:24
Le invito a que eleve una oración a Dios, pidiéndole que entre en su vida. Si lo hace de corazón, recibirá vida eterna; recibirá también al Espíritu Santo, quien le bendecirá y ayudará grandemente. Más que las palabras lo importante es la condición y sinceridad de su corazón al decírselas a Dios. Le invito a que ore de acuerdo a las siguientes palabras:
“Padre Santo, te ruego que perdones mis ofensas.
Creo que Jesús murió en la cruz por mis pecados. Creo que el sacrificio del Hijo de Dios en el Calvario es precioso, poderoso para pagar por todas mis faltas.
También creo que Jesús resucitó de la muerte, y que hoy vive. Hoy le recibo como mi Rey y mi Salvador, y le adoro como mi Señor y mi Dios.
Te ruego Dios mío me des tu Santo Espíritu para fortalecerme, consolarme, guiarme y protegerme. Ayúdame a no pecar.
Todo esto te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.”
¡Felicidades! Si usted ha hecho esta oración, ha recibido vida eterna. Goce ahora de la libertad y poder que tiene para hablar con Dios. Dé gracias a Dios diariamente por sus bendiciones y amor, y pídale por sus necesidades materiales y espirituales, así como por otros.
Cuando falle, pues todos fallamos, pídale perdón a Dios y descanse en la promesa de su perdón. Lea la Biblia diariamente y congréguese adonde se adore en Espíritu y Verdad, adonde se estudie la Palabra de Dios, todo el consejo de la Palabra de Dios. Comparta con otros la decisión que ha hecho hoy, la de seguir y obedecer a Jesús; no se avergüence de Él o de su Palabra. Busque amistades que creen en Dios y viven de acuerdo a su Palabra; y confíe en Él, que nunca le abandonará.




