La buena noticia es que Dios no vino en esa ocasión a juzgar al mundo, él no vino a castigarnos o para hacernos sufrir por nuestra rebeldía y maldad. Jesús vino para mostrarnos el camino y abrir la puerta al cielo, él vino para darnos vida eterna; de hecho Jesús mismo es El Camino, la Puerta al cielo, y la Vida Eterna.
Nuestros pecados nos condenan, pero el amor de Dios es tan grande que envió a su Hijo único a tomar un cuerpo como el nuestro, para morir en la cruz y pagar el castigo que nuestros pecados merecen, y así darnos paz. Por eso el profeta Isaías dijo que el que vendría sería llamado: ‘Príncipe de Paz’
¿Tienes paz en tu corazón?
“Muchos corren tras el dinero, pero con ello no pueden comprar paz.
Con dinero se puede comprar una cama muy cómoda…pero no un sueño tranquilo.
Con dinero se puede comprar medicina…pero no salud, Se puede comprar compañía … pero no amor verdadero. Con dinero puedes pagar vacaciones en un lugar muy pintoresco y tranquilo, pero por dentro estar muy atribulado e inquieto.
Jesús es el “Príncipe de Paz”.
¿Lo conoces? ¿Conoces su paz? El Hijo de Dios dijo: “La Paz os dejo mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27)


