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Encuentro Con Jesus - Encuentro Con Jesus - Parte 3

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Encuentro Con Jesus
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Si crees…Dios perdona tus pecados; lo hace por el sacrificio que hizo Jesús en la cruz ¿Crees tú? ¿Tienes fe? No hablo simplemente de creer que Dios existe, pues “hasta los demonios creen que Dios es uno y tiemblan”. La pregunta es: ¿Crees en Jesús y sus palabras, y estás dispuesto a venir a Él, poniendo y confiando tu vida en sus manos?

Muchos no rinden sus vidas a los pies de Jesús pues se dejan engañar por Satanás, quien nos quiere hacer creer que Dios es aburrido, que en él no hay alegría, ni la ‘pura vida’ que podemos hallar en el mundo. Pero Jesús dice: “El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)

Jesús, no el mundo, ofrece “Pura Vida”: Vida abundante y eterna. ¿Tienes vida abundante?

Jesús dice: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el Buen Pastor; el Buen Pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:10-11)

No muchos sacrificarían sus vidas por nosotros, Jesús lo hizo hace dos mil años, como prueba de su amor; y ahora él vive, pues resucitó de la muerte.

Sí, Jesús resucitó de la muerte, ese es un hecho histórico. El les había dicho a sus discípulos que iba morir en la cruz, y que al tercer día iba a resucitar. Los apóstoles tuvieron la oportunidad de comprobar si lo que decía Jesús era verdad, si era un impostor o si en verdad era el Hijo de Dios.

Los evangelios nos dicen que cuando Jesús fue crucificado sus apóstoles huyeron temerosos. Pero al tercer día Jesús resucitó, y se les apareció. Ellos pudieron entonces ver que Jesús era el Hijo del Dios verdadero, con poder sobre Satanás, sobre el mundo y sobre la muerte.

Tomás, uno de los doce apóstoles, había dicho que no creería hasta que pudiera meter sus manos en el costado donde la lanza había penetrado, y tocar las manos donde los clavos habían atravesado a Jesús.

Las Escritura dicen que “Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

Jesús le dijo: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron” (Juan 20:26-29)

Amigo, Tomás adoró a Jesús como su Señor y su Dios.

Algunos enseñan que Jesús es un ángel creado por Dios. Ellos no entienden cómo Jesús puede ser Dios, y por eso rechazan lo que la Biblia dice. Pero amigo, Jesús es Dios encarnado, y por eso los apóstoles lo adoraron así como lo hizo el apóstol Tomás. El gran apóstol Pablo escribió:

“Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús,

el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y para que toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:5-11)

Tal vez tú no entiendes como Jesús puede ser Dios, y como el Padre es Dios, y como el Espíritu Santo es Dios… si sólo hay un Dios Verdadero.

Bueno, hay muchas cosas que nuestras mentes no pueden entender. Pero no por eso las negamos. Tal vez tú has viajado por avión. No entiendes como una máquina tan pesada puede flotar en el aire, sin embargo los has visto volar, y aunque no entiendas cómo funciona no por eso niegas que existan los aviones o que puedan volar.

De la misma manera, sabemos que sólo hay un Dios verdadero, y sabemos que Jesús es Dios verdadero no un dios falso. Lo creemos por fe. Nuestras mentes no podrán entenderlo, pero lo podemos y debemos aceptar, pues la Biblia nos lo enseña. Dios es uno, en tres personas.

Sí, Dios es uno, y el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Un Dios en tres personas. Lo aceptamos por fe.

El que con arrogancia rechaza la palabra de Dios porque no la entiende, lo hace a costa de su propia alma. Lo que cada hombre necesita es tener una actitud humilde, reconociendo que nuestras mentes son limitadas y que Dios es superior a nuestras mentes.

En proverbios leemos: “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento” (Proverbios 3:5).

¿En quién confías para tu salvación? ¿En tu propio entendimiento o en Dios y su Palabra?

Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Isaías escribió: “Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8)

Si hoy dejas brillar la luz de Dios en tu corazón, como Tomás caerás postrado a los pies de Jesús y dirás: ¡Señor mío y Dios mío! Agradecido por la paz, el gozo y la vida abundante y eterna que te brinda.

Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida”

Hoy mismo puedes recibir el reino de Dios, hoy mismo puedes recibir vida eterna, hoy mismo puedes pasar de muerte a vida. Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán” (Juan 5:25).

No estás físicamente muerto pues oyes estas palabras, pero espiritualmente estás muerto, estás separado de Dios, bien lo sabes; o tal vez no estás seguro de que al morir irás al reino de Dios. Bueno, te tengo buenas noticias: si tú hoy recibes a Jesús, recibirás vida eterna y nadie te la podrá arrebatar.

Recibe hoy la palabra de Dios en tu corazón, pon tu confianza en él y pídele perdón por haberte descarriado del camino recto.

El arrepentimiento es muy necesario, es necesario que decidas en tu corazón abandonar el pecado, reconociendo que te lleva a condenación eterna.

Jesús predicó el mensaje de arrepentimiento, sin arrepentimiento no hay perdón.

En el evangelio de San Marcos leemos que cuando Juan (Bautista) había sido encarcelado “Jesús vino a Galilea proclamando el evangelio de Dios y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15)