Amigo, si has hecho esta oración de corazón… Felicidades, tienes vida eterna de acuerdo a la Palabra de Dios, de acuerdo a las promesa de Dios, quien nunca miente. Los ángeles se regocijan en el cielo. Y nosotros desde ahora nos unimos a ti para darle gracias a Dios.
Hoy tienes vida nueva, y como un nuevo bebé, recién nacido en la familia de Dios, necesitas el amor de la familia; y el alimento que te nutra, el alimento de la Palabra de Dios.
Te invito a que busques una iglesia a donde enseñen la palabra no adulterada, la palabra pura de Dios.
Lee la palabra de Dios, la Biblia, todos los días; para así recibir ese alimento espiritual que tu alma necesita. Lee la Palabra de Dios para conocerle a él y su voluntad, para recibir luz, ánimo, y aun corrección.
Busca amigos que aman a Dios y le siguen en Espíritu y Verdad. Platica con Dios en todo momento, en momentos de alegría así como en momentos difíciles. Habla con el Padre Celestial directamente, acuérdate que ahora eres hijo de Dios, y él te escucha gracias a Jesucristo.
Con corazón agradecido recuerda siempre lo que el Hijo de Dios ha hecho por nosotros. No olvides que Jesús murió públicamente como un criminal en la cruz por ti. Y así como él soportó el desprecio de morir como un criminal, y no se avergüenza de llamarte su hijo, su hija; no te avergüences de él ni de su Palabra.
Comparte con otros lo que Jesús ha hecho por ti, y tu decisión de seguirle. Ese es un gran privilegio que tenemos los cristianos, el de llevar la luz de Jesús al mundo, y el de sufrir por su nombre.
Para ese propósito Dios ha enviado al Espíritu Santo, para ayudarte. Sí, Dios le da el Espíritu Santo a todo el que recibe a Jesucristo en su vida, para así guiarnos, corregirnos, animarnos, fortalecernos, darnos valentía y consolarnos.
Como hijo de la luz camina ahora - no en la oscuridad - sino en la luz de Dios. Y no te desanimes si vienen tropiezos en tu caminar, recuerda ‘no somos perfectos’ sólo somos pecadores arrepentidos y perdonados.
Dios, quien es fiel y no ignora nuestra condición inútil para caminar en rectitud, te irá transformando a la imagen gloriosa de su Hijo Jesús. Sólo debes dejar que Él haga la obra. Permanece en Él, en su Palabra… en sus manos; déjate moldear como el barro en las manos del alfarero.


