XI
COMERCIALISMO EN LA IGLESIA
En II Corintios 2:17 el apóstol Pablo escribió: "No somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios hablamos en Cristo."
Qué triste es ver la comercialización que está ocurriendo a costa del Reino de los Cielos. En la televisión vemos programas religiosos que ofrecen objetos especiales que supuestamente traerán mayor protección o bendiciones a su hogar. ¡Y toda esa bendición será suya al enviar una ofrenda monetaria! Tal vez le venden alguna cruz de madera, tallada de árboles de olivo de Tierra Santa; o una botellita con agua bendita que viene del río Jordán; u otra cosa similar.
Algunos eventos de adoración cobran una suma bastante elevada para entrar. Álbumes cristianos, a veces, más que un medio para glorificar a Dios, se vuelven una fuente de dinero. Algunos están marcados de vanidad, llenos de fotos con distintas poses del autor, como si fuera un artista mundano.
El comercialismo dentro el pueblo de Dios se puede manifestar en muchas formas. Bendecir a los miembros de la iglesia facilitándoles materiales de edificación en los lugares de reunión es bueno; pero la motivación debe ser la edificación del pueblo de Dios. Si no se camina con sabiduría y temor santos, los templos se pueden convertir en centros marcados de comercialismo mundano. En Mateo 21:12-13 tenemos un pasaje que nos revela el corazón del Señor sobre este asunto.
"Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones.""




